domingo, mayo 29, 2005

El secreto mejor guardado de un arte sublime

Después de pensarlo mucho, me he decidido a abrir este cuaderno de navegación para contribuir a la difusión de los valores de la cultura tradicional de las Islas Canarias, que se manifiesta en rico y amplio patrimonio etnográfico, folclórico y monumental. Haré uso de la ventaja que otorga la imparcialidad en asuntos que, personalmente, no me concierne, aunque, por razones profesionales y sociales haya convivido durante décadas. En 25 años de ejercicio activo del periodismo he tenido la ocasión de contar festejos, agasajos y romerías como pocos, hasta la saciedad. Por eso, este año, me dije, que no pudía quedar impasible y que tenía que poner manos en la obra para exponer lo que capta mi cámara fotográfica y contarles aquello que se mezcla entre lo pagano y lo sublime. A partir de hoy, si no fallo en el intento, espero tenerles al corriente sobre determinados aspectos de la etnografía y folclore de las Islas Canarias, pero, especialmente, de Tenerife, la isla de mayor superficie y la más poblada. Por razones de espacio y preponderancia, me centraré en los municipios del Norte y, concretamente, en el Valle de La Orotava. Esta comarca está integrada por los municipios de La Orotava, Los Realejos y el Puerto de la Cruz, con una población cercana a los 100.000 habitantes de derecho, cuyo producto interior bruto procede, en un 80% de los recursos del turismo, y el resto de la agricultura y ganadería.
Las fiestas con arraigo popular y religioso (población mayoritariamente cristiana católica) giran en torno a los patronos de la agricultura, San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, que se veneran en Los Realejos y La Orotava, y donde tienen lugar sendas romerías. En el Puerto de la Cruz, los pescadores rinden culto a su patrona la Virgen del Carmen, no hay romería, pero si embarque y travesía marítima.
En las Islas cada pueblo, barrio o núcleo habitado celebra una fiesta, siendo Los Realejos, el que se lleva la palma en este tipo de acontecimientos, dado que casi ocupa todas las hojas del almanaque su calendario festivo, sin contar las de carácter general en España y Europa.

Disculpen mi atrevimiento al ocupar el puesto de un espectador privilegiado para contarles aspectos de la realidad de un crisol de culturas que son las Islas Canarias a través del colorido de su idiosincrasia más alegre y festiva y de sus esencias espirituales más profundas.

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